viernes, 31 de agosto de 2012

Última hora: El teatro y el cine no son cultura

"Hay que distinguir un entre productos culturales y de entretenimiento". Así es -pueden leerlo aquí, por si les surgen dudas- como el ministerio de Hacienda ha dejado clara su postura sobre la subida del IVA en el teatro y el cine.

Como dramaturgo y director teatral, me alegra saber que llevo años participando en el ocio -a secas- de mis conciudadanos, y me libera muchísimo darme cuenta de que nada de cuanto he podido escribir, estrenar o publicar en este tiempo tiene valor cultural alguno. Si soy sincero, me habría gustado contar con este dato tiempo atrás, porque no me habría molestado en tratar ciertos temas en mis obras, ni en comunicar con ellos una visión determinada del mundo, ni tan siquiera en esbozar estructuras o lenguajes con los que expresar esas ideas.

Asimismo, como educador, habría podido ahorrar muchísimo tiempo si me hubieran comentado que tenía que sacar a Shakespeare, Fernando de Rojas, Lope de Vega, Calderón, Molière, Goldoni, el duque de Rivas, Valle-Inclán, Lorca, Buero Vallejo, Tenessee Williams, Camus, Miller, Mayorga o Pinter, entre tantos otros, de mis clases de literatura española y universal. Qué lástima haber estado perdiendo el tiempo con semejantes autores de banal entretenimiento, en vez de dedicarlo a estudiar y leer auténticas obras de la cultura universal.

Por otro lado, si nos hubieran advertido antes, tal vez no habríamos destinado tantas horas a ver películas de Fellini, o de Bergman, o de Buñuel, o de Bardem, o de Chaplin, o de Wilder, o de Almodóvar, o de Eastwood, o de Allen, o de Bollaín, o de Berlanga, o de Coppola, o de Scorssesse, o de Haneke, o de Armendáriz, o de Querejeta, o de cualquiera de estos creadores que se limitan a algo tan insustancial como hacernos conocer otras realidades -más o menos próximas- y adentrarnos en mundos de ficción que nos permiten reflexionar sobre nosotros mismos.

Ahora, gracias a la claridad de nuestro gobierno, entiendo que la subida del IVA no es un ataque contra la cultura. Al revés, la de verdad, la auténtica cultura, sí que la defienden: por eso, como ellos mismos han dicho, han devuelto los toros a Televisión Española, para que no haya dudas de cuál es su identidad cultural. La otra, la que gravan con sus impuestos y quieren condenar a una lenta muerte gracias a su gestión, no es más que un adorno, un festival de varietés al que han contribuido personajes tan insignificantes como el Hamlet de Shakespeare o la Bernarda de Lorca, criaturas desarraigadas que el ministerio de Hacienda ha devuelto al carromato de cómicos al que pertenecen. Ese carromato que durante tanto tiempo paseó por los caminos llevando historias y fantasías a las gentes que necesitaban de ese "entretenimiento" para soñar con otras vidas y hacer la suya un poco menos miserable.

Ese carromato de cómicos de la legua en el que tantos seguimos subidos, perdiendo nuestro tiempo escribiendo, interpretando, dirigiendo, creando, construyendo mundos para intentar comprender mejor el nuestro, prestando nuestras palabras, voces y cuerpos para que sirvan de espejo al espectador, en un acto de comunicación que, ya sea en un escenario, o en una pantalla, o en una partitura, o entre las páginas de un libro, hasta ahora hemos creído que sí era cultura.

Hoy, sin embargo, hemos aprendido -gracias, queridos gobernantes- que nos equivocábamos. Que la cultura es otra cosa. Y que se parece más a un partido de fútbol o a una corrida de toros que a un escenario o a una sala de proyección. Menos mal que tenemos un gobierno sensato que nos pone los puntos sobre las íes y desdice la mentira de tantos siglos de Historia Universal. Seguro que en cuanto se enteren Francia e Inglaterra -esos países que viven en el error y que tanto veneran la cultura teatral- toman nota y nos imitan. No me cabe duda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario