jueves, 16 de agosto de 2012

En el inicio

Empiezo nuevo blog. Y, en esta ocasión, no será ni un blog educativo -como Eso de la ESO- ni sobre cine y televisíón -al menos, no necesariamente..., como Prime Time. Esta vez, se trata de un "blog-cajón de sastre" donde quiero compartir ideas, emociones y noticias literarias: textos terminados, estrenados, publicados... Con todo lo que ello conlleva, tanto en lo bueno como en lo, a veces, no tan bueno.

El próximo año se me presenta muy movido en lo literario. En principio, y si todo va según lo previsto, publicaré tres novelas (Las vidas que inventamos, con Espasa; La inmortalidad del cangrejo, con Baile del Sol; El Reino de las Tres Lunas, con Alfaguara Juvenil) y una nueva obra de teatro (Saltar sin red, con Antígona), así que creo que voy a necesitar este espacio para compartir lo que cada uno de esos libros -y de esas experiencias- traiga consigo. Aquí colgaré reseñas, críticas -tanto las buenas como las que no lo sean tanto-, opiniones y cuanto salga de cada uno de esos títulos.

La idea de este blog es, además que sirva de punto de comunicación con los lectores -y, en el caso del teatro, espectadores- de esos textos. Que nos permita debatir sobre sus temas, o sobre sus personajes, o sobre lo que os hayan sugerido si he tenido la suerte de que os hayáis acercado hasta sus páginas.

También, cómo no, será este el lugar donde vuelque mi opinión -profundamente personal y, lo advierto, con frecuencia muy vehemente- sobre lo que suceda en nuestro entorno. Sobre todo acerca de los asuntos que me inquietan y que suelo abordar también en mi obra de ficción (igualdad de género, homofobia, discriminación xenófoba, etc.)

No sé qué dará de sí esta bitácora recién inaugurada. Pero sí tengo claro cuál es su punto de partida: mis ganas de compartir el proceso literario con quienes tenéis -y habéis tenido- la generosidad de colaros en ese mundo que se abre en cada uno de las novelas o de las obras teatrales que escribo. Por eso su nombre no podía ser otro que el de Olivetti 46, porque fue en esa máquina azul donde escribí mi primer relato, con el que gané mi primer premio -ese que me hizo pensar que quizá no lo hacía tan mal uniendo palabras...-, y donde terminé las primeras páginas de la que sería mi primera novela: In(h)armónicos. Aún conservo esa Olivetti, junto a mí, en mi escritorio naranja, a mi derecha... Es un modo de tener muy presente cómo y, sobre todo, por qué empecé a escribir. Porque es la única forma de comunicarme que conozco. Y de respirar...

Gracias por permitirme hacerlo.

6 comentarios:

  1. Precioso, por todo lo que evoca, el diseño y el título del blog :-)

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  2. Gracias :-) Esa es la idea: compartir, crear... Y evocar

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  3. Fernando de dónde sacas tanto tiempo para hacer todo lo que haces? Es increíble! =)

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  4. ¡Enhorabuena! Es una gran noticia para todos los que te seguimos, gracias por regalarnos tu palabra y tu tiempo, sabremos apreciarlo. Un abrazo enorme

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  5. Muy hermoso Fernando! Será un placer leer tu nuevo blog. Gracias por regalarnos estas palabras llenas de verdad y emoción!

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  6. Bueno, pues habrá que añadirlo a la lista de favoritos. Espero que sea, por lo menos, la mitad de bueno que el otro.

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